Así es la indefensión aprendida y cómo salir de ella

 En Autoestima

La indefensión aprendida es un fenómeno psicológico en el que una persona aprende a creer que no tiene control sobre las situaciones de su vida, incluso cuando existe la posibilidad de cambiarlas.

Este concepto fue desarrollado por el psicólogo Martin Seligman en la década de 1960, quien lo descubrió inicialmente en estudios con animales y luego lo aplicó a la comprensión del comportamiento humano.

En este artículo, exploraremos en profundidad qué es la indefensión aprendida, cómo se desarrolla y, lo más importante, cómo superarla.

¿Qué es la indefensión aprendida?

La indefensión aprendida es un fenómeno psicológico descubierto por el psicólogo Martin Seligman en la década de 1960. Se caracteriza por una percepción de falta de control sobre situaciones que, en realidad, podrían ser modificadas.

Este concepto se aplica tanto al comportamiento humano como a estudios iniciales realizados con animales. Surge cuando una persona enfrenta repetidamente situaciones en las que sus acciones parecen no tener impacto en el resultado.

Esto puede generar un sentimiento de impotencia y desesperanza, llevando a la creencia de que cualquier esfuerzo por cambiar la situación es inútil. La falta de control percibida en estas situaciones refuerza la creencia de que cualquier intento de cambio es inútil, alimentando así el ciclo de la indefensión aprendida.

Estrategias para superar la indefensión aprendida

Superar la indefensión aprendida requiere un enfoque cuidadoso y deliberado para desafiar y cambiar las creencias arraigadas sobre la falta de control y la impotencia. Aquí hay algunas estrategias efectivas:

Reevaluación de la situación

Es fundamental examinar críticamente las circunstancias y reconocer las áreas en las que realmente se tiene control y capacidad para influir en el resultado. Identificar estos aspectos puede ayudar a desafiar la percepción de impotencia.

Descomposición de tareas

Dividir las metas en pasos más pequeños y manejables puede hacer que parezcan menos abrumadoras y más alcanzables. Enfocarse en los aspectos que se pueden controlar y lograr puede aumentar la sensación de eficacia personal.

Práctica de la resiliencia

Cultivar la resiliencia emocional es crucial para enfrentar los desafíos y contratiempos de manera constructiva.

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Aprender a recuperarse de los fracasos y afrontar las adversidades puede fortalecer la confianza en la capacidad para superar obstáculos.

Desarrollo de habilidades de gestión

Adquirir habilidades de gestión efectivas, como la resolución de problemas, la superación del estrés y la comunicación asertiva, puede proporcionar herramientas prácticas para abordar los desafíos de manera más efectiva.

Fomento del autocuidado

Priorizar el bienestar físico, emocional y mental es fundamental para mantener una perspectiva equilibrada y resistente frente a la adversidad. Esto puede incluir actividades como ejercicio regular, descanso adecuado, prácticas de mindfulness y búsqueda de apoyo social.

Búsqueda de apoyo

Compartir las experiencias y los sentimientos con personas de confianza puede proporcionar una perspectiva externa, validar los sentimientos y ofrecer orientación y apoyo emocional.

Práctica del autoempoderamiento

Adoptar una mentalidad de crecimiento y autorreflexión puede empoderar a las personas para asumir la responsabilidad de su propia vida y buscar activamente soluciones a los desafíos que enfrentan. Esto implica reconocer y desafiar tus límites y cultivar una actitud de confianza y determinación.

La indefensión aprendida puede ser un obstáculo significativo para el bienestar emocional y el desarrollo personal. Sin embargo, con el tiempo y el esfuerzo dedicado a cambiar patrones de pensamiento y comportamiento negativos, es posible liberarse de esta mentalidad de víctima y recuperar el control sobre la propia vida.

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