¿Qué es la identidad? Descubre para qué sirve y sus tipos

 En Psicología

En la entrada de hoy, en el blog de nuestra clínica de psicólogo en Tres Cantos queremos hablarte sobre la identidad.

Pensarás «¡qué fácil! Yo soy yo». Nadie te lo va a negar.

No obstante, en psicología, la identidad es un concepto muy importante y objeto de estudio de muchos investigadores.

Esto es porque forma parte de la configuración de la personalidad de cada uno, su relación con el entorno y la posibilidad de aparición de afecciones de tipo mental.

Qué es la identidad y cómo se construye

La identidad es un conjunto de características de una persona o grupo que los hacen diferentes del resto. Es el elemento principal de diferenciación en Psicología y Sociología, si e aplica a grupos.

Esta identidad personal permite diferenciar a una persona del resto y, a su vez, acercarse a un entorno social.

En Psicología existe una división entre este tipo de conocimiento del yo y la identidad social ya que, al fin y al cabo, nos relacionamos con los demás.

La identidad y lo que nos define

¿Qué tienes en tu Bio de Instagram, Twitter o LinkedIn?

Seguro que, mientras que en Instagram o Facebook has escrito algo como «alegre, amigo de mis amigos, me encanta el heavy metal y Los Simpsons«, en LinkedIn podrías «Ingeniero industrial especializado en el diseño de maquinaria para plantas de envasado».

¿Qué eres? ¿Solo ingeniero? ¿O solo fan de la música heavy? Ni una cosa ni otra, sino todas juntas.

Como ves, lo primero con lo que nos encontramos es con una diferencia entre rasgos de la personalidad «alegre, amigos de mis amigos…» y grupos de pertenencia «heavys, ingenieros…»

De ahí que los psicólogos hablemos de identidad personalidentidad social.

La identidad social

La identidad social se configura en función de los grupos a los que pertenecemos. Es decir, tenemos una por cada entorno con el que nos sentimos identificados.

La pertenencia a uno u otro grupo social puede ser elección propia (soy del Betis, soy actor, soy de tal partido político) o no (soy gitano, soy homosexual, soy mujer).

Cada persona pertenece a decenas de grupos. Sin embargo, solemos identificarnos con aquellos que aporten valor añadido y refuercen nuestra autoestima.

Si formamos parte de un entorno de éxito en cualquier ámbito (laboral, personal, académico), lo «pondremos por encima» de otro que no esté bien visto socialmente.

Cómo influye la identidad social sobre nosotros

En psicología social existe un fenómeno muy curioso que explicó un psicólogo llamado Henri Tajfel en su Teoría de la Identidad Social.

Cuando nos sentimos identificado con un grupo o entorno social, percibimos que tenemos mucho más en común con él, aunque no sea así.

Por el contrario, vemos más diferencia con aquellos que no forman parte de esos entornos.

Poniendo un ejemplo muy extremo: si somos madridistas percibiremos que tenemos más en común con los de nuestra peña que con nuestro hermano, que es del Barcelona.

Te interesa: “Identidad: ¿es posible trasladarla?”

Como ya hemos dicho, esta identidad se relaciona estrechamente con nuestros niveles de autoestima. Si el grupo al que pertenecemos consigue un logro, nosotros, por mero reflejo, nos sentiremos mejor.

Volviendo al ejemplo futbolero, seguro que se te henchía el corazón de orgullo cuando tu equipo ascendía o ganaba alguna competición importante. ¡Aunque tú no hayas participado activamente en la hazaña!

Por contra, tu nuestro equipo desciende y sientes mucho los colores, tal vez ese día estés de capa caída o se te salten las lágrimas.

Procesos de la identidad social

Para que la identidad social surja y aparezcan las actitudes anteriormente comentadas, se han de dar varios procesos. Estos son:

1. Categorización

Para simplificar el mundo y comprenderlo mejor, categorizamos. De la misma manera, también categorizamos a las demás personas dentro de grupos sociales, a la vez que tomamos conciencia de las categorías a las que nosotros pertenecemos.

La consecuencia es que adoptamos las actitudes propias de esas categorías. La tendencia general es favorecer el propio grupo, enfatizando las similitudes con los miembros de su grupo y las diferencias con los otros grupos.

2. Comparación

Normalmente, nos comparamos con las demás personas para ver semejanzas y diferencias. De la misma forma, también comparamos nuestro grupo con los demás. De estas comparaciones, va a formarse una imagen de nuestro grupo que va a determinar nuestras relaciones con los demás grupos.

3. Identificación

Tendemos a identificarnos con nuestros grupos sociales. Parte de quienes somos va a depender del grupo al que pertenecemos, de manera que, a veces, pensamos en nosotros como miembros de un grupo en lugar de como individuos únicos.

Esta identidad social que proviene de la categorización y de la comparación, por tanto, va a determinar nuestros comportamientos.

La identidad social forma parte de quienes somos

Para concluir con la identidad social, recalcamos que lo que somos, nuestra individualidad, es la suma de dos identidades entrelazadas: la identidad personal (aquella percepción de nosotros mismos que nos diferencia del resto) y la identidad social (la asunción de rasgos o atributos propios de un grupo particular).

La identidad personal

La identidad personal es la que nos hace diferenciarnos de nuestros semejantes dentro de nuestros entornos sociales.

Seguro que tendrás decenas de rasgos, habilidades y elementos de la personalidad que te diferencian de tu grupo de amigos o del resto de fans de tu grupo de rap favorito.

Aquí entra en juego la serie de características que nosotros mismos apreciamos que tenemos. Alegre, emocional, sensible…

Es relevante comentar que, en rasgos generales, aquellas personas que ponen más en valor sus características personales y rasgos de la personalidad, suelen tener un nivel de autoestima más alto y estable que se identifican más con su entorno social.

O eso, o que sus grupos sociales no están bien valorados por el resto de personas y no les hace sentirse bien.

En cualquier caso, en Atlas Psicólogos Tres Cantos queremos decirte que una clave para ser felices es mantener unos niveles de autoestima altos.

Por eso mismo, lo más recomendable es cuidar la imagen que tenemos sobre nosotros mismos y la imagen que se tiene de nosotros en función al grupo que pertenecemos. O, como decían los antiguos griegos, γνωθι σεαυτόν (conócete a ti mismo).

Cómo se construye la identidad personal

El proceso de construcción de la identidad personal se ve reflejado de una forma muy clara, observando el desarrollo evolutivo de una persona.

El bebé, ya desde su gestación, no tiene conciencia de la existencia de sí mismo, pero va relacionándose con su entorno inmediato (su madre) y posteriormente con su cuerpo y sus sensaciones internas para ir creando creencias y esquemas mentales que integran todo lo vivido. Poco a poco, el bebé comienza a tomar conciencia de su existencia y; con ello, de la existencia del otro y, a partir de ahí, va incorporando conocimientos alrededor de él mismo en relación con su entorno.

Durante la infancia sigue teniendo experiencias de relación con los demás (familia, escuela, contexto socio-cultural, etc.) que le van a llevar a seguir construyendo creencias alrededor de quién es él, quiénes son los demás y cómo funciona el mundo que le rodea.

La adolescencia supone el punto cumbre en la construcción de la identidad personal en donde la persona reelabora conscientemente su experiencia de vida y finaliza el proceso creando e integrando una imagen definitoria de sí misma.

El resto de experiencias de vida durante la vida adulta servirán para consolidar o poner en jaque esta construcción personal de la identidad personal.

Diferencia entre identidad social y personal

La identidad personal se refiere al conjunto de características propias de una persona que permiten reconocerse como un individuo distinto a los demás. Igualmente, la identidad personal comprende el concepto que cada individuo tiene de sí mismo y que va desarrollándose a medida que entiende quién es, como ser individual y único.

Algunos rasgos característicos de la identidad personal, que permiten que el individuo se diferencie de los demás, son: el carácter, su temperamento, sus virtudes y carencias, sus valores personales, etc.

En cambio, en la identidad social, el individuo asume un conjunto de rasgos o atributos propios de una comunidad, lo cual le ayuda a forjar o definir el concepto que tiene de sí mismo y de su lugar en la sociedad.

Para resumir…

La identidad son las características que nos diferencian del resto. Esta se divide en social y personal.

  • La social está relacionada con los grupos a los que pertenecemos, y aquellos a los que demos valor.
  • La personal es una autopercepción de nuestras cualidades.

En ambos casos, la identidad guarda estrecha relación con nuestro nivel de autoestima. Tener un alto nivel de autonocimiento fomenta tener unos estándares mayores.

Esperamos que este artículo te haya sido de utilidad. Si tienes alguna cuestión sin resolver, no dudes en contactar con nosotros. Desde Atlas Psicólogos estamos a tu disposición para ayudarte en todo lo que necesites.

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