Cómo identificar que tu salud mental está empeorando, en 8 pasos

 En Enfermedades

La salud mental es fundamental para tener una buena calidad de vida. Y es que esta abarca cosas tan importantes como la serenidad, el equilibrio, la ilusión o el bienestar.

Es normal pensar “mi salud mental empeora” cuando nos sobrepasa alguna eventualidad, pero evaluar esto dependerá principalmente de lo grave que esto sea.

Todos, en mayor o menor medida, tenemos presiones, preocupaciones o problemas que nos agobian, inquietan o estresan.

Cuando esto no pasa de ser algo momentáneo entra dentro de lo normal (somos seres humanos y no todo va a ser continuamente “color de rosa”).

Lo que puede empezar a ser preocupante es que ese malestar se vaya haciendo crónico, limitando enormemente, nuestra calidad de vida y haciéndonos sentir apagados, desmotivados y sin ilusiones.

¿Cuándo empezar a preocuparse?

La autoevaluación psicológica es muy importante a la hora de determinar si ha llegado el momento de recurrir a la ayuda profesional.

Problemas con la comida

En las épocas en las que nuestra salud mental no es buena caben dos posibilidades totalmente opuestas con respecto a la comida: que no nos entre nada y que lo poco que comamos ni siquiera nos sepa a bien o que tratemos de llenar ese vacío y malestar comiendo sin control.

En cualquier caso, esto no es nada bueno para tu salud física y además empeorará la mental, puesto que acabarás por sentirte culpable por haber comido demasiado o por haberte ido al otro extremo sin apenas probar nada.

La mente no te deja en paz

La mente casi nunca deja en paz a las personas que tienen este tipo de problemas. Es algo muy introspectivo. Cuando esto pasa, aunque por fuera parezcas una persona tranquila, tu mente no parara de dar vueltas y vueltas sobre lo mismo, algo que puede llegar a hacer que te distraigas todo el tiempo y no te concentres en nada.

Si vives angustiándote, criticándote o desesperándote continuamente es un signo de que tu salud mental no está pasando por su mejor momento.

Problemas para dormir o dormir más de la cuenta

Cuando estamos mal es frecuente que tengamos problemas a la hora de dormir, tanto por exceso como por defecto.

Puede que te cueste muchísimo dormir y que cuando lo haces te despiertes sin poder conciliar el sueño o bien que te sientas descargado de energía y solo quieras desconectar durmiendo en tu cama totalmente aislado del mundo.

Todo te cuesta demasiado

Es habitual que cuando la salud mental está mal la energía también esté bajo mínimos. Lo máximo que puedes hacer antes de quedar agotado por completo es lo mínimo (tus tareas diarias, trabajo, etcétera).

Lo demás (las salidas al aire libre, el deporte, las aficiones o las amistades, entre otras cosas) queda fuera. Algo que además de preocupante es contraproducente, ya que precisamente con eso lograrías elevar tu estado de ánimo.

Dejas de disfrutar de las cosas

Lo que antes te ilusionaba y motivaba ha dejado de tener sentido para ti. Cosas como compartir con tus amigos, leer, ver películas, hacer deporte, escuchar música, entre otras activades placenteras, ahora te parecen carentes de gracia y una forma de perder el tiempo.

Y es que cuando vivimos constantemente dentro de nuestra mente, eso de disfrutar del aquí y ahora se convierte en algo inalcanzable.

Evitas constantemente a la gente

Cuando algo no está bien en nuestro interior tenemos tendencia a aislarnos. Y es que el simple hecho de estar con más gente nos duele, ya que percibimos que no estamos en la misma frecuencia.

En esos momentos pensamos que no podemos aportar algo que tenga el más mínimo valor. Sentimos que hay algo defectuoso en nosotros. Esto provoca que evitemos proponer ningún plan y que rechacemos invitaciones, poniendo alguna excusa si es necesario y sintiendo una efímera pero enorme sensación de alivio al hacerlo.

Queremos ser prácticamente imperceptibles, comunicándonos solo cuando es imprescindible.

Hablas lo menos posible de ti

Hablar acerca de tus problemas se hace extremadamente doloroso y optas por no hacerlo. Sientes que la otra persona está feliz y despreocupada, que es “normal”, mientras que lo que tú sientes es totalmente opuesto.

Es inevitable que alguien termine preguntándonos ese habitual ”¿Qué tal?”, pero salvarás la situación con contestaciones cortas como “bien” o respondiendo de forma muy superficial.

Actitud pesimista

Un signo inequívoco de que nuestra salud mental no es la adecuada es que solo veamos desesperanza y eterno sufrimiento cuando pensamos en el futuro.

Si no se pone remedio, esto se transforma en una apatía que hace que sientas una total desconexión con respecto a los demás, dedicándote solamente a sobrevivir en lugar de a vivir.

Estas actitudes son un claro indicativo de que tu salud mental no está bien, esperamos haberte ayudado a identificarlas.

Recuerda que este es un sufrimiento que no tienes por qué estar prolongando innecesariamente.

Precisamente para eso estamos nosotros. Pondremos todos nuestros conocimientos en bienestar emocional y mental a tu servicio.

Contamos con psicólogos especializados que te ofrecerán (de forma online o presencial) soluciones, herramientas y técnicas de probada eficacia para que superes cuanto antes tus problemas. No dudes en pedir tu primera cita para ponernos manos a la obra.

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