¿Qué son los avaros cognitivos? Todo sobre la gente que prefiere no valorar otras opiniones

 En Psicología

¿Has oído hablar alguna vez de los avaros cognitivos? Lo cierto es que las personas, en mayor o menor medida, lo somos.

Esto se debe a que vivimos cada vez con más estrés y nos cuesta sacar tiempo para hacer todo lo que nos gustaría hacer, lo que hace que nos cansemos, que dediquemos menos esfuerzo mental a las cosas y que eso desencadene en una pereza mental cada vez más frecuente.

Avaros cognitivos: qué es

La situación que te comentamos es, lamentablemente, más frecuente. No es que las personas nos volvamos vagas, es que la sociedad lleva a que nos cansemos, a que no seamos capaces de dar más. A que muchas veces no queremos escuchar ninguna opinión más, simplemente porque no podemos más.

Y es que, los avaros cognitivos o la avaricia cognitiva es un término que se remonta al año 1984. En ese momento, las psicólogas Susan Fiske y Shelley Taylor lo utilizaron y se refiere a las personas que tienen una capacidad limitada para procesar información o que toman atajos.

Claro que, aunque puede ser un problema que tienen algunas personas, como bien te comentamos todas las personas lo son alguna vez. Hay situaciones en las que el cerebro tiende a elegir el camino más corto. En vez de razonar o de pararnos a pensar las cosas, nos dejamos llevar más y elegimos el camino fácil.

Pero esto no lo hacemos siempre. De hecho, hay personas que lo hacen más que otras, porque aunque todos tienden a utilizar atajos mentales frente a situaciones complejas o si se siente estrés o no se está bien, tendemos a ahorrar energía mental. Aunque necesitemos usar la cabeza, a veces nos dejamos llevar.

El problema lo tienen principalmente las personas que utilizan la avaricia cognitiva siempre, en su día a día, como estilo de vida. No es bueno que un atajo se convierta en un hábito o en un patrón. Por eso es importante sacar a relucir este concepto, comprenderlo y entender por qué no se debe abusar de él.

Cerrarse en banda, no querer dialogar, no querer debatir, no querer darle la vuelta a la tortilla… las personas no pueden dejar que algo que debería ocurrir inusualmente sea su día a día. De hecho, quienes sufren de estos avaros cognitivos, podrían ponerle solución con ayuda de un psicólogo.

¿Te has sentido así alguna vez? ¿Crees que le ha podido molestar a otras personas?

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