Depresión en tiempos del coronavirus: cómo lidiar con ella en el aislamiento

 En Psicología

Con el objetivo de lidiar mejor con los problemas, podemos llevar a cabo distintas estrategias de afrontamiento. Estamos ante un conjunto de técnicos conductuales y cognitivas que se emplean para gestionar lo que percibimos como una amenaza. Para lidiar con estos casos, utilizamos el afrontamiento evitativo. Pero, ¿qué es?

Afrontamiento evitativo: qué es

¿Alguna vez has oído hablar del afrontamiento evitativo? Hay “cosas” que utilizas sin darte cuenta y que desconoces cómo se llaman. Sin embargo, estamos ante una estrategia que muchas personas han usado sin darse cuenta. Pero consiste en la evitación y puede ser una muestra de madurez o de prudencia.

El afrontamiento evitativo consiste en evitar algo, en llevar a cabo una serie de estrategias para no tener que afrontar una situación que nos agobia o un determinado problema. Por ello, actuamos de una manera en concreto para protegernos de un posible daño psicológico.

Dentro del propio afrontamiento evitativo, digamos que podemos llevar a cabo distintas estrategias como son las siguientes:

  • Evitación situacional: es una de las más empleadas. Consiste en evitar una situación que nos genera problemas o conflictos.
  • Evitación cognitiva: se refiere a no pensar en cosas desagradables que nos generan daño o angustia.
  • Evitación somática o interoceptiva: en este caso, esta estrategia consiste en evitar situaciones de la vida cotidiana que puedan dar lugar a situaciones que nos angustian en cuanto a lo emocional y fisiológico.
  • Evitación emocional: se reemplaza un sentimiento por otro.
  • Evitación protectora: recurrimos a comportamientos que nos hacen sentir seguros, en nuestra zona de confort.

Estas son algunas de las estrategias principales en cuanto a este concepto de la psicología. Seguro que al leerlo algunas de ellas te han resultado familiares, porque puede que las hayas puesto en práctica antes y no te suenen de nada. Sin embargo, es importante aprender a adaptarse a las situaciones estresantes.

Quien consigue adaptarse y llevarlo mejor, es menos propenso a recurrir a este tipo de estrategias evitativas. La evasión es una respuesta natural y en muchos casos puede tener resultados buenos. Por lo que, puede ser bueno o malo dependiendo de cómo se ponga en práctica.

Es decir, hay situaciones en las que emplear técnicas de afrontamiento evitativo pueden ser beneficiosas para tener menos estrés si no queremos hacer frente a un problema y pensamos en otras soluciones.

Pero eso sí, no debemos usarlo como una norma para ignorar los problemas, ya que eso no hará que desaparezcan.

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